La semiótica musical sigue insistiendo en el estudio de las obras canónicas del repertorio de la música occidental, en el concepto de obra, de arte y en la reducción metodológica de los artefactos musicales que estudia en textos sobre los cuales el semiótico debe construir metatextos que los expliquen teóricamente. Mientras los semióticos insisten en ello, una variedad importantísima de procesos socioculturales pasan ante nuestros ensimismados ojos reclamando un estudio semiótico que en última instancia nos ayude a comprender el complejo mundo en que estamos parados.
El sistema de comunicación usado por los seres humanos para subsistir consiste en criarse bajo determinado círculo social en el cual todos conocen las palabras de un mismo diccionario. Una persona puede tardar media vida en aprender todas las palabras de su propio diccionario y en cada país del mundo hay un diccionario diferente, eso significa que solo alguien que hable, lea o escriba el mismo idioma puede entenderse entre personas en sus mismas condiciones.
La música antes de ser escrita primeramente fue escuchada, así, desde el principio cumplía la función de conectarse con un receptor a quién causar un grado de excitación o alteración efectivo como para mantenerlo interesado. Los sonidos se separan de los ruidos y de los dialectos porque pueden ser generados por situaciones naturales como el sonido de las olas sobre la orilla de la playa, o el mecer de un columpio; un ruido es desagradable; y no todas las personas hablan el mismo idioma.
La música funciona como un dialecto al cual recurrimos individualmente o acompañados porque mueven una emoción en el cuerpo y hace bailar, brincar o calmar. La música brinda emociones que simplemente hablando no puedes lograr y mientras más personas compartan una emoción ésta se transmitirá gracias ritmo que lleva porque este hace que muevas tu cuerpo acorde a la sensación que te causa la cual aumenta a medida que canalizas tus energías, ó suceda que tengas más personas a tu alrededor moviéndose bajo la misma vibra y la sensación de euforia colectiva o tranquilidad relajante te cause bienestar en el cuerpo.
Así como el viento hace que el sonido de las olas sobre el mar o de los árboles, la música ha de estar en dentro de cada instrumento o cada ejecutante lista para ser expresada y para ser interpretada de manera tal que no hagan falta las palabras ni los silencios sino más bien una simplificación de esos dos, tres, cuatro o trescientos idiomas impregnados en la cultura de una sociedad y cada uno distinto con infinidades de palabras para cada diccionario en particular los cuales sobran en cantidad a la hora de compararse con la música porque en cualquier lugar del mundo se hace música y en todos esos lugares la música es un símbolo que no necesita idioma solo sonidos, ritmos y quien guste escucharlos logrando ser completamente comunicativos y simbólicos